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Opinión

“CONCEPCIONES INADECUADAS DEL HOMBRE HOY”

Por: Karina Almonte García

Desde la antigüedad, hasta nuestros días, existe una inquietud que procura saber ¿Qué es el hombre? ¿Quién lo creo? ¿Cuál es el propósito para el que fue creado?

Estos interrogantes han provocado el que muchos estudiosos busquen respuestas a dichos interrogantes, a lo largo del tiempo. Platón concibió que el hombre está formado de cuerpo y el alma, considerando la idea de lo material y lo espiritual como opuestas. Él dice que el cuerpo es mortal y se degrada con el envejecimiento, pero el alma es eterna.

Los obispos latinoamericanos reunidos en Puebla – México en 1978, se refieren a cuatro visiones sobre el hombre. La primera de estas es la visión científico-técnico, la cual asegura que el hombre es una máquina para producir. En ese sentido se deja de lado su espiritualidad.

Aquí no se toma en cuenta el que se puede tener vida eterna después de la muerte, sino que circunscribe al hombre a la búsqueda de un mayor desempeño laboral y económico. Para esta visión, el hombre es una pieza más en un sistema rutinario.

En la segunda visión se denomina Psicologista, se concibe al hombre como un objeto erótico, el cual responde a estímulos. Por eso no tiene libertad. (Cfr. Puebla No.310). En esta visión se pierde la identidad sexual de la persona y se acomoda a su identidad de género (homosexualidad y lesbianismo, buscando la felicidad).

Cabe destacar, que esta corriente se ha incrementado en los últimos días, tanto así que el hombre ha llegado a dudar de su naturaleza creadora y se ha visto en la obligación de decidir cuáles son sus “gustos o preferencias” sexuales. Esta visión, al igual que la anterior, niega al hombre como un ser trascendente.

La tercera visión es la Psicopolítica, ésta señala un engranaje a modo de pirámide donde se utilizan a las personas como objetos para una minoría enriquecerse y tomar el dominio de las masas haciendo que las personas que realmente trabajan y se esfuerzan sean cada vez más pobres.

Finalmente, tenemos la cuarta visión que es la Economicista, que induce al hombre en la producción y el consumo. En esta visión el poder, el tener y el placer son sinónimos de la felicidad humana. Todo, sencillamente para lucrar a las grandes empresas.

Para concluir, cada día el hombre se aleja de la visión de ser creatura de Dios, hecho a su imagen y semejanza para recrearse en el Todo Poderoso. En lugar de eso el hombre de hoy se deleitarse en sus propios deseos y sus formas de percibir al mundo. El hombre moderno vive de espaldas a su dimensión trascendente.

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