Opinión
DIOS SE HACE PRESENTE EN EL ROSTRO DEL OTRO
Por: Blanca Ferrera Suero
– SOMOS CIBAO.-Todas las personas han querido y quieren ver a Dios, aunque sea en el rostro del otro. En el siguiente escrito nos acercaremos al pensamiento reflexivo de la persona humana y de las experiencias que transmite el relato bíblico. Para él el asunto religioso no es algo al margen, sino muy central.
Enmanuel Levinas, filósofo de la alteridad, asegura que “Dios viene a nuestra mente, a través del rostro del prójimo.” Es decir que Dios se manifiesta en la proximidad de la otra persona. Esta es la experiencia fundamental que llena de sentido toda la existencia humana, a juicio de este pensador.
La persona humana es un “atisbo de Dios.” La relación con el otro me abre al encuentro con lo trascendente. Y es que la relación con el otro es la experiencia primordial para descubrir al Otro en mayúscula que es Dios.
En la vida lo primero que se nos revela es el otro, afirma Levinas. La otra es alguien y no algo, es sujeto, no objeto, es persona no cosa. El otro es alguien con dignidad y no con un mero valor de uso. Este es el comienzo de toda relación personal. Este es el inicio de la ética.
El Dios que viene a la idea en el rostro del otro es trascendente. “Dios no es simplemente el primer otro, sino que es distinto de los otros; otro de otra manera; otro con una alteridad previa a la alteridad de los otros, a la construcción ética del prójimo.
Para el filósofo francés, de origen judío, Enmanuel Levinas, lo humano comienza realmente, cuando soy capaz de cargar con esta responsabilidad del otro, cuando logro preservar el propio ser y depongo la soberanía del yo, para ser – para el otro.
El humanismo cristiano, que reconoce en el otro el rostro de Dios, es un humanismo de raíces judías, como lo fue Levinas, que mantiene las relaciones interpersonales en la total trascendencia de Dios.
