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«Una Noche de Pesadilla en la Ciudad Colonial: Testimonios Impactantes»
– SOMOS CIBAO.-Santo Domingo.-La Ciudad Colonial, un rincón histórico y tranquilo de la ciudad, se vio sumida en el caos y la angustia en lo que debería haber sido una noche común y de diversión. Los habitantes de esta icónica zona se vieron sacudidos por una situación que calificaron como una pesadilla viviente, en la que su patrimonio y su paz se vieron amenazados.
El inicio de esta pesadilla tuvo lugar pasadas las 6:00 de la tarde del sábado, cuando una discoteca local organizó una fiesta de disfraces, atrayendo a un número mucho mayor de personas de lo que las autoridades esperaban. Lo que comenzó como un evento festivo se convirtió en una aglomeración descontrolada de más de 3,000 personas, que inundaron el parque Duarte y las calles circundantes.

Los residentes de la Ciudad Colonial se vieron atrapados en medio de esta multitud, enfrentando situaciones aterradoras. Andrés Figuereo, uno de los residentes, recordó cómo un grupo de desconocidos borrachos intentó ingresar a su casa con total falta de respeto y casi obligatoriedad, causando disturbios y daños en su propiedad.
Una mujer, que prefirió mantener su identidad en secreto por temor a represalias, describió cómo los jóvenes que inundaron la zona actuaron como si fueran dueños de todo, incluso orinando en las paredes de las casas, lo que obligó a los residentes, incluyendo a personas mayores, a limpiar el desorden ellos mismos.
Las calles principales se convirtieron en intransitables, mientras que los jóvenes se apoderaron de la zona, aparentemente motivados por la creencia de que se habían escondido 200,000 pesos en la zona. El comportamiento de la multitud fue descrito como caótico y aterrador, con turistas corriendo asustados y personas refugiándose en bares, tiendas y restaurantes.
La violencia y la destrucción se apoderaron de la Ciudad Colonial, con cristales rotos, vehículos dañados, paredes históricas manchadas de lodo y una gran cantidad de residuos plásticos y otros desechos que quedaron en su estela. Incluso la estatua del patricio Juan Pablo Duarte se convirtió en un lugar para bailar, mientras que las verjas, las azoteas y los negocios fueron invadidos por personas en busca de lugares para orinar.
Esta noche de pesadilla dejó heridas profundas en el corazón de la Ciudad Colonial, un lugar que durante mucho tiempo había sido un refugio de paz y patrimonio cultural. Los residentes se sienten traicionados por la falta de respeto mostrada hacia su comunidad y hacen un llamado para que se tomen medidas para evitar que eventos como este vuelvan a ocurrir en la joya histórica de la primera ciudad de América.
