Opinión
SENSIBILIDAD Y SOLIDARIDAD HUMANA
Por José Elisaul Cruz Núñez
– SOMOS CIBAO.-El amor a Dios y la sensibilidad humana nos invitan a no ser indiferentes en el sufrimiento de los demás y a no cerrar el corazón al mismo Dios. Como seres cristianos estamos llamados a abrir la puerta a cualquier necesitado y de forma directa reconocer mediante él, el rostro de cristo vivo.
Mayra Ortiz Franco, en su ensayo ¨El necesitado regreso de la filosofía leviniana¨ presenta la filosofía de Emmanuel Lévinas como un pensamiento que asegura al ser humano como capaz de inspirar para creer en algo más grande para la vida misma, con su propuesta del “Otro”.
El filósofo lituano de origen judío, Enmanuel Levinas, sostiene en su tesis, que la ética es la filosofía primera y expresa que, ¨La individualidad que valoramos tanto hoy en día parece ser algo totalmente inútil.
En esta idea de ser únicos nos hemos olvidado de la existencia del otro. Incluso valdría la pena compararlo con el significado de “compasión.” En alemán compasiónen es “Mitleid, igual a “sufrir con.” En otras palabras, sufrir con el otro, sufrir juntos¨.
En ese aspecto, todo ser humano debe tener una clara convicción de lo que significa crucificar nuestro ego, el re – ligarnos, el rendirnos a los rostros y a la compasión. Todo lo anterior no significa perdernos, sino encontrarnos verdaderamente.
Es sumamente admirable cómo cristo, un hombre que sufrió y perdió tanto a manos de las atrocidades del “Otro” todavía decida elegir, día tras día, vivir su filosofía del amor a los demás.
En otro orden, es importante recordar que el rostro para Levinas va más allá de lo físico, llegando a una responsabilidad inmediata, una apelación, una orden para nuestro “Yo” de estar al servicio de ese rostro.
En definitiva, fundamentado la filosofía de Levinas y reflexionando el tema, entiendo que Dios nos llama a olvidarnos del ser y tener presente en el hacer. Las acciones o buenas obras que realizamos a diario con el hambriento, el encarcelado, el enfermo, el sediento, con el compañero y con todo el necesitado, es la verdadera aparición del rostro de Dios en cada uno de ellos y en sus situaciones.
