Opinión
Fidel Alejandro Castro Ruz: símbolo de dignidad y decoro
“Cuando se muere en brazos de la Patria, agradecida
termina la muerte, la prisión se rompe, y empieza al fin;
con el morir, la vida”. Martí
Por: Dr. Fausto Mota García
En esta fecha se cumple el 96 aniversario del natalicio de un ser humano paradigmático, al que le correspondió vivir en el siglo XX, y la primera década del XXI, un verdadero gigante, visionario, luchador infatigable, un hombre que amó a su tierra y al mundo con la fuerza de su ideal libertario. Me refiero, al ejemplo más alto de dignidad de nuestra América Morena, el inolvidable: Fidel Alejandro Castro Ruz.
Fidel, conjuntamente con Ernesto Guevara (el Che), Salvador Allende, Omar Torrijos, Juan Bosch, el Comandante Hugo Chávez y otros legendarios, siguieron el camino del honor trazado por Bolívar, Máximo Gómez, José Martí y Eugenio María de Hostos. Ellos constituyen la simiente libertaria por la lucha para un mundo mejor. Esta colaboración pretende rendir honor a la vida, legado y memoria del gran patriota del pueblo cubano, quien irradió luz con su ejemplo a hombres y mujeres que luchan por la conquista y redención de los pueblos.
El intrépido gladiador, el joven abogado que asaltó el Cuartel Moncada en fecha histórica del 26 de julio de 1953; y que más tarde proclamó: “La historia me absolverá”, un gran visionario; absuelto en 1955 por una amnistía política, retomó las riendas para erigirse en fenómeno triunfante después de salir de Tuxpán, Veracruz, México, el 25 de noviembre del 1956; evento que desembocó en el triunfo del 1 de enero del 1959 en Cuba. Al emular a Fidel, también evocamos la figura de Ernesto Guevara (El Che), que estará perenne en la historia de nuestra América. Respetamos razones y argumentos de los adversarios del proceso revolucionario, pero nadie ante la historia, podrá borrar ni empequeñecer la gesta gloriosa que estableció una nueva ruta y visión revolucionaria.
La Revolución Cubana, sus frutos hablan por sí mismos: eliminó en tiempo record el analfabetismo, primer país de América en lograrlo, disminuyó la mortalidad infantil de forma impactante, logró escolaridad total, produjo sostenibilidad ecológica y se convirtió en modelo en el área deportiva en diferentes categorías. Fundó la más selecta facultad de medicina de Latinoamérica, posibilitando una cobertura inigualable en relación a médico por habitantes, elevó el porcentaje de vida de sus habitantes a alrededor de 79 años, erradicando las principales enfermedades que pululan en los pueblos de la región. En fin, Cuba se convirtió en modelo de eficiencia y eficacia en nuestra América.
Agradezco y valoro la intención de amigos y familiares que me sugirieron no publicara esta colaboración por su implicación, pero no hacerlo, sería jugar un papel de pusilánime, no actuar como siempre lo he hecho: con libertad, conciencia, valentía; y guiado por mis propias convicciones. Admiro la coherencia de vida del Caballo, y juzgo que luchó y defendió el derecho a la libre autodeterminación de los pueblos. Su nombre es sinónimo de grandeza. Me identifico plenamente con los versos de Martí que definen al caballo, y con los cuales me agradaría epilogar también mi propia existencia, que rezan así:
“Yo quiero salir del mundo/ por la puerta natural:/En un carro de hojas verdes/ A morir me han de llevar/ No me pongan en lo oscuro/ A morir como un traidor; / ¡Yo soy bueno, y como bueno/Moriré de cara al sol”. ¡Amén!
